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Industria
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Visitando Stuttgart

Manejamos Mercedes SL 400 y conocimos a fondo el Museo Mercedes Benz.

10/02/2017 06:35PM

 

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By Ximena Nagano @xnagano

 

Aprovechando que conocimos el reciente auto concepto que SMART presentara ante el mundo en días pasados, nos dimos una vuelta por la sexta ciudad más grande de Alemania.

Además de recorrer los tradicionales lugares turísticos, nos embellecimos con una joya que a todo amante del automovilismo deja sorprendido, se trata del Museo Mercedes-Benz

 

 

Es el único museo en el mundo que ha documentado más de 130 años de la historia automotriz, es uno de los museo más interesantes, ya que en él se han documentado más de 130 años de historia de manera continua y que hasta la fecha sigue haciendo historia.

 

La colección que está en dicho recinto se divide en nueve niveles, con una superficie de 16,500 metros cuadrados, el museo presenta 160 vehículos y más de 1,500 exposiciones en forma de espiral.

 

Durante un recorrido personalizado de más de dos horas, pudimos experimentar un viaje inigualable a través de la historia del automóvil. Comenzamos subiéndonos literal a una máquina del tiempo, que nos hizo viajar hasta los años 1800. En el piso más alto las personas pueden dan un viaje por el tiempo a 1886 donde se muestran dos exposiciones con una extensa colección de piezas que te hace vivir casi la realidad de esa época.

 

Con una apariencia elegante y una composición única el museo Mercedes-Benz es el más moderno del mundo, pero esto no lo hace perder su depósito de tradiciones arraigadas. Mezcla el aspecto elegante de Mercedes con una estructura única basada en una doble hélice. De hecho, cada aspecto de la arquitectura están en flujo, sin habitaciones cerradas o paredes rectas. Los techos abarcan 33 metros sin ningún tipo de soportes y cada uno de los 1800 cristales triangulares es único. Muchos de los visitantes no son únicamente turistas o amantes de los automóviles, sino además ingenieros y arquitectos que viajan para conocer esta gran obra llena de diseño y tecnología.

 

 

Las tres firmas de arquitectura que han dado el carácter al museo fueron: Ben van Berkel y UNStudio de Caroline Bos creando el emocionante diseño del edificio.

 

Uno de los objetivos era que los automovilistas percibieran el museo como una presencia de bienvenida. Especialmente en el crepúsculo, el edificio de 110.000 toneladas parece flotar sin peso sobre el suelo. La cáscara del museo se compone de materiales que también se utilizan en la industria automotriz tales como aluminio y vidrio. El panel de aluminio pulido brillante tiene la apariencia de las bandas que se entrelazan, mientras que las tiras más oscuras de la ventana miran misteriosamente dentro. Esta impresión se invierte en la noche, la cáscara externa que mezcla en la oscuridad mientras que una luz enigmática brilla dentro.

 

Numerosos premios atestiguan la arquitectura única del Museo Mercedes-Benz. El último fue el Premio Hugo Häring 2009 por los edificios ejemplares en Baden-Württemberg.

 

 

Un total de más de 8 millones de visitantes desde 2006 es otra confirmación del éxito. El segundo mejor resultado se logró en 2015, con 772.750 visitantes, por esto el Museo Mercedes-Benz se ha vuelto una de las atracciones más interesantes en el ámbito automovilístico. Además de ser un museo puedes organizar unevento especial desde 50 hasta 1200 invitados, ya sea para convenciones, seminarios, conferencias, presentaciones, conciertos, fiestas, cenas de gala o bodas, la arquitectura única y un concepto de espacio flexible son garantía de eventos inolvidables. 

 

Terminando nuestra obligada visita, nos esperaba un flamante Mercedes SL 400 a la puerta del museo. Rodeados de todo el ambiente alemán y dos vehículos protagonistas de las últimas películas de Hollywood, tome las llaves y me puse tras el volante. Este roadster en color rojo, no sólo seduce por su estética, sino también por su manejo, que aunque se trataba de la versión base, era sumamente deportiva. Las pequeñas y arboladas calles, un clima fresco y posteriormente la autobahn, nos permitieron disfrutar del empuje de este motor V6 de 3.0 litros con 367 caballos de fuerza y que con el techo abajo te hace sonreír de oreja a oreja.

 

La transmisión 9G-Tronic, de 9 cambios, es muy suave en el día a día y responde ágilmente cuando pisamos un poco más el acelerador, resultando en un balance óptimo para cuando deseamos manejar con mayor ímpetu mientras que la tracción trasera nos hace salir de curvas con un aplomo diferente a lo que estamos acostumbrados.

 

 

Manejar un Mercedes SL 400, siendo tan tecnológico, por las calles coloniales de Alemania es interesante porque combina lo nuevo con lo viejo, creando un contraste evolutivo de la ingeniería y diseño teutón.

 

Sin duda, una gran experiencia visitar Stuttgart, pero mucho mejor si lo haces al estilo Mercedes-Benz!

 

 

 

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