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El auto embrujado de James Dean

Hay autos que cobran vida desde el más allá.

10/31/2019 05:46PM

 

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Eran los años 50 y James Dean gozaba de gran fama por sus películas, como Rebelde Sin Causa o Gigante, siendo en el rodaje de esta última cuando decidió comprar uno de los 90 Porsche 550 Spyder.

 

Se trataba de un vehículo que contaba con 110 hp y un ligero peso de 550 kg que modificó para hacerlo totalmente personal, con franjas rojas en la parte trasera, asientos con tela escocesa y el apodo de Little Bastard.

 

El 30 de septiembre de 1955 James y su mecánico tomaron rumbo hacia unas carreras, mismas que tenía prohibidas hasta acabar de grabar una película. A veces no solemos escuchar al destino pues en el transcurso fue multado por ir a exceso de velocidad y posteriormente, unos amigos le recomendaron no manejar bajo el Sol directo porque Little Bastard se perdía de vista al ser muy bajo y plateado.

 

Fueron 3 advertencias ignoradas por Dean hasta que en una intersección fue impactado por otro vehículo que se cree, viajaba a exceso de velocidad, además de que ahí existía un punto ciego importante. Hay quienes dicen que en ese momento Little Bastard y sus ocupantes iban a la velocidad legal pero nada realmente comprobado.

 

James murió a causa del accidente aunque su mecánico sobrevivió. Sin embargo, la historia no acaba ahí pues más adelante el auto fue comprado a la aseguradora para restaurarlo pero al llegar a un taller mecánico, el auto cayó sobre un mecánico, rompiéndole las piernas.

 

El motor y transmisión se vendieron a unos pilotos, Troy McHenry y William Eschrid, respectivamente. McHenry perdió el control de su auto hasta acabar chocando con un árbol y muriendo instantáneamente mientras que para Eschrid presentó fallas mecánicas pero afortunadamente sólo quedó herido.

 

Dos de las ruedas también se vendieron y para este caso, resultó en ponchaduras y pérdida del control hasta que el piloto impactó y quedó en coma. Otras piezas, como el volante o asientos, intentaron ser robadas pero los ladrones resultaron heridos en el acto.

 

Por si esto no es suficiente, el auto fue donado por el segundo dueño (ya cuando el auto estaba chocado) a las autoridades de tráfico de California para servir como campaña preventiva de accidentes en escuelas. La policía lo guardó en un garaje propio que casualmente se quemó y este maldito 550 Spyder quedó intacto ante el fuego. Ya dentro de una escuela lastimó gravemente a un alumno, siendo una víctima más de Little Bastard.

 

De las últimas decisiones tomadas para el futuro de este Porsche estuvieron llevarlo a un deshuesadero, idea muy lógica para un auto chocado y desastroso, pero camino a él, cayó de la grúa en la que se transportaba para quedar encima de otro auto cuyo conductor también perdió la vida.

 

Hoy en día se desconoce el paradero de Little Bastard o de algunas de sus piezas pero parece estar mejor así pues la lista de accidentados a causa de él es amplia. Sea coincidencia o maldición, más vale darle vuelta a la página a sucesos tan peculiares como este.

 

 

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